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lunes, 17 de mayo de 2010

TOMAS MUNITA: CONCLUSIONES

No son muchos los fotógrafos en el mundo que tienen la sensibilidad de captar las imágenes y hacer arte y periodismo a la vez / Rostros, momentos, lugares, espacios, emociones, sensaciones.

Una orientación muy profunda a quienes tienen la posibilidad de ver el trabajo del fotógrafo chileno Tomás Munita / Fotógrafo de importante reconocimiento internacional quien lleva los registros a importantes medios de diversas partes del mundo, entre ellos el New York Time.

En la actualidad, Tomás trabaja como freelancer para el New York Times y tiene previsto viajar en los próximos meses al sur de Asia, con centro en Afganistán, para realizar desde allí coberturas para dicha cabecera y para otros medios internacionales.

Entre sus proyectos personales más inmediatos, en los que trabajará en los próximos años, se encuentra un acercamiento a la comunidad de los nómades en los Himalayas indios, cuya sultura se encuentra en un rápido proceso de desaparición. En Afganistán, Munita quiere trabajar en Herat y Hazarayat, y en la India, en Varanasi.

El fotógrafo no olvida, sin embargo, un largo proyecto, iniciado al final de su proceso académico, en América Latina, entre otros ejes, la ciudad de Potosí, en Bolovia y Kuna Yala, en Panamá.

Desde mi humilde e inexperta opinión la fotografía representativa de Tomás Munita sería la siguiente......... espero que penséis lo mismo....

ALGUNAS DE SUS MEJORES FOTOGRAFÍAS 2










ALGUNAS DE SUS MEJORES FOTOGRAFÍAS 1










PAGINA WEB: TOMAS MUNITA

http://www.tomasmunita.com/pagina.htm



ENTREVISTA: DEJANDO LAS SOMBRAS

El entorno es oscuro, casi siniestro, pero del centro de la imagen emerge una luz efectiva. El caos de la chatarra militar contrasta con la presencia de los niños y un relato insinuado en torno al fuego. Actos cotidianos casi ocultos por la guerra. Sólo casi...


¿A qué corresponde esta imagen?
Esto es un campamento informal de refugiados. Es gente que regresó a Afganistán, luego de haber vivido muchos años en Pakistán, huyendo de la guerra. Ellos ya no tenían dónde vivir en Kabul e hicieron su pequeño campamento en medio de esta chatarra de vehículos militares.
Ese día, el hombre, quien es uno de los refugiados de este lugar, estaba haciendo un fuego con los niños para calentarse un momento. Hacía frío, era finales del invierno, y les contaba historias y así estuvieron durante varios minutos, hasta que se hizo de noche.


¿Cómo se te ocurrió tomar la foto?
Yo ya había visto este campamento, había pasado varias veces por ahí, pero siempre al pasar los niños se me acercaban y conversábamos, y no tenía ninguna imagen natural, digamos. Esta vez, yo ya había pasado otras veces, estuve ahí un buen rato, y en un momento se olvidaron de mí y siguieron haciendol o suyo, y fue cuando apareció esta y otras imágenes.


¿Qué te transmite esta foto cuando la vez de nuevo?
Me habla a mí del sufrimiento de mucha gente, todavía en Afganistán, un país que ha sido un poco olvidado por los medios, por la ayuda internacional, después de algunos años ha bajado muchísimo.
Al comienzo, después de la invasión hubo mucha ayuda, hubo mucho interés, pero ahora ha bajado mucho y para los refugiados, para mucha gente no ha cambiado nada sus vidas. Pero más allá de eso, me habla de ese deseo de bienestar que tienen las personas, esa necesidad de estar bien, de entregarle un buen lugar a tus hijos, de superar los problemas, esos deseos de paz que hay en las personas.


¿Qué tipo de equipo usaste a la hora de tomar esta fotografía?
Es una Canon digital, una 20D.

¿Por qué fuiste a Afganistán?
Fui corresponsal de AP en Afganistán durante un año. Yo vivía en Kabul, y mi tarea para ellos era cubrir todos los eventos noticiosos que fuese posible en Afganistán. Dentro de este marco yo tenía muchísimo tiempo y disponibilidad para buscar historias y buscar otras imágenes que vayan contando lo que a mí me parecía importante, que era mostrar cómo se estaba viviendo en esa ciudad y mostrar ese otro Afganistán no violento que está en las noticias, sino ese Afganistán del que te hablaba recién, de esa gente que quiere superar sus problemas, gente como todos nosotros que sólo quiere paz y reconstruir sus vidas.
Ese trabajo, precisamente, te ganó el premio Leica Oskar Barnack, en su edición 2006, pláticanos de ese premio. ¿Qué significa para ti?
Es un reconocimiento superimportante. El tema me parece muy interesante: sobre la relación del hombre con su medio ambiente. Y no es netamente prensa. Para mí lo más importante durante este año fue fotografiar nuestra humanidad, queriendo salir de un medio difícil, de momentos difíciles. Ese fue para mí el tema durante ese año en Afganistán, y bueno coincidió mucho con lo que buscaba Leica.
Por supuesto que es muy bueno haber ganado el premio, genera mucho interés en la gente, en los editores, he recibido muchos emails de felicitaciones, y da la confianza finalmente de que el trabajo que uno hace tiene sentido.


¿Además del reconocimiento que te dan, hay un premio en efectivo? ¿En qué consiste en términos materiales?
Primero te invitan al Festival de Arles, en Francia, que es donde se anuncia el premio. Y el premio consiste en 5,000 euros o equipo Leica por la misma cantidad. Yo elegí el equipo Leica.
El título de tu trabajo premiado es "Kabul: Dejando las Sombras", ¿por qué este título?


En mi fotografía pongo especial atención en la luz. Es un elemento protagonista dentro de mis imágenes, y refleja un poco la situación de Afganistán luego de su década de guerra, en la que, al menos hasta el año pasado, había como un respiro. Había, efectivamente, una luz al final de ese camino. Lamentablemente la situación sigue muy difícil, muere mucha gente, todavía por combates armados, y, bueno, es esa esperanza de un pueblo de dejar un pasado bélico, desastroso.



Varias de tus fotografías muestran imágenes de paz y alegría en un contexto de destrucción, ¿buscas deliberadamente ese contraste?
Pienso que al encontrarme con situaciones como ésa, eso es lo que me resulta interesante, es lo que tiene resonancia en mí, por alguna razón, esas escenas me provocan sentimientos, y claro, luego el momento de formar la historia con estas imágenes, son una piedra angular dentro del relato. Para mí reflejan mucho la idiosincracia de los afganos. Son gente tremendamente pacífica, son gente feliz. Están pasando por un momento dificíl dentro de su historia como país.


¿Hay alguna fotografía en especial que sea tu favorita?
Hay una que es quizás la menos informativa. Es la imagen que probablemente tiene menos contenido. Es la fotografía de un árbol, en un crepúsculo en invierno. Es un árbol sin hojas que vi desde la ventanilla de un automóvil en movimiento, y hay un cielo azul, un poco tormentoso, bien oscuro. Y un árbol que provoca un sentimiento de soledad, de abandono o de tristeza, de dureza, de sufrimiento...



¿Qué pasa por tu mente cuando ves la oportunidad de una foto?, ¿qué emociones hay en ti cuando haces clic y sabes que tienes una buena foto?
Concentrarse. Preocuparse bien de estar midiendo bien la luz, ajustar la cámara, y preocuparse de los cambios que van sucediendo en esa imagen, y seguir captando lo que va pasando en el momento. Encuadrando, siempre en movimiento, siempre entra alguien, sale alguien, o hay una mirada, o hay un gesto. La luz va bajando, se va moviendo, todo eso... me concentro y trato de seguir registrando constantemente esa imagen que me interesó.


Son fotografías muy artísticas, con juego de sombras y contrastes muy bellos, dime, ¿es arte o periodismo?
No sé, fueron hechas dentro de un contexto de periodismo, lo cual me ponía muy orgulloso, me da mucha satisfacción, el saber que estas fotografías eran publicadas por periódicos en muchos países del mundo. Era muy satisfactorio mostrar imágenes tan distintas, pero que sí daban, sí provocaban algo en la gente. Son imágenes sutiles, que hablan de una belleza y a traves de eso hablan de un pueblo especial.
¿Por qué eres fotógrafo Tomás Munita?, ¿cuál es el sentido que le das a tu labor?
Pienso que empecé como fotógrafo, queriendo aprender a entender cosas... a apreciar la belleza y... dejarme llevar por esto que ser fotógrafo significa. Te lleva a conocer mucha gente, a hacer muchas prerguntas, a hacerte muchas preguntas. Te lleva a querer descubrir y a entender el por qué de muchas cosas, visitar culturas distintas, situaciones distintas, no necesariamente difíciles. Las ganas de fotografiar me llevaron a viajar durante mucho tiempo, y de alguna manera, casi por accidente, terminé haciendo fotografía periodística y encontré que tiene un potencial comunicativo gigantesco.


¿En qué otros lugares te gustaría trabajar?
Llevo muchos años yendo a Bolivia, haciendo un ensayo en la ciudad de Potosí, una ciudad que tiene un pasado histórico impresionante y muy elocuente.
Me gusta trabajar en Centroamérica, tengo muchas ganas de volver a Afganistán. Ahora vuelvo a Asia, vuelvo a India, quiero volver a ver los nomades con los que estuve trabajando un tiempo.


¿Crees que la fotografía hace alguna diferencia?, ¿cambia la realidad?
No..., pero, cuenta lo que sucede y eso es importante que se haga.

TOMAS MUNITA: TIEMPO PRESENTE EN KABUL

La colección titulada “Kabul”, que estuvo en el Bellas Artes hasta hace una semana atrás, mostró una serie de 30 fotografías captadas por el periodista en distintos lados de Kabul, Afganistán. Escombros de una ciudad y sus ciudadanos “perdidos en el tiempo”, eran los motivos recurrentes en las imágenes.
Quizás la frase “perdidos en el tiempo” suena demasiado subjetiva, porque ¿qué es el tiempo?, ¿es mi tiempo el tiempo real? Los islámicos han hecho perdurar en la historia, su tradición milenaria por medio de los principios presentes en el Corán, que es la palabra de su dios Alá y que es inmutable: ellos viven igual que hace cientos de años atrás.
La muestra incluyó además una muralla repleta de rostros de afganos en tamaño postal, que según la reseña que se leía en un rincón de la pared, coincidían en ser caras de anónimos que quisieron, por su voluntad, dejarse fotografiar por Munita. Cientos de ojos de fuego, muchos de ellos manchados por la arena del desierto, me observaban a la salida. Las miradas no sólo generaban sorpresa (la mayoría de los niños tenía el rostro quemado) sino que además querían decir algo.

Quise interpretar ese algo, como el quiebre en la rutina de sus vidas, que significó para ellos recibir el flash de una cámara sostenida por el foreigner. Así, la gran brecha entre las culturas en encuentro, la sentí cada vez más ancha. Los afganos como fieles representantes de una cultura religiosa y un estilo de vida, frente a un fotógrafo ávido de mostrarle al mundo la forma de vida de esta comunidad. Un periodista que se escondió muchas veces (así lo decía su reseña del viaje en el museo) para captar movimientos espontáneos de los habitantes del desierto.
La diferencia entre ambas partes no es difícil imaginarla (rostros islámicos versus fotógrafo de rasgos y ojos occidentales), pero en el entrever el trabajo fotográfico no siempre existe la reflexión.
Fue así como empecé a buscar entre las fotografías la forma de poder encontrar algo familiar entre ambas culturas y en ese momento, apareció esta foto: el pequeño afgano vendiendo relojes.

El tiempo como moderador universal en la vida de las personas. Hombres y mujeres de rostros torcidos, narices ariscas y pieles tostadas, casi todos vistiendo turbantes de colores (que todavía no existen en este lado del mundo) y Munita, que me lo imagino perfectamente, todos esclavos del paso constante del tiempo.
El tiempo como una nave con un timoneo continuo y tranquilo. El tiempo como una bestia arrasadora de la vida de las personas. El tiempo como un arma omnipresente. El tiempo enjaulado en un reloj. Y bueno, ya está dicho y no queda otra que aceptarlo: los relojes nunca duermen.

TOMAS MUNITA EN NEW YORK TIME: CHILE




http://www.nytimes.com/2008/09/13/world/americas/13chile.html?scp=30&sq=tom%E1s%20munita&st=cse
http://www.mapuexpress.net/?act=publications&id=2451

http://tufotoguia.blogspot.com/2010/03/terremoto-en-chile-27-febrero-2010.html



TOMAS MUNITA EN NEW YORK TIME: BOLIVIA





http://www.nytimes.com/2006/09/26/world/americas/26bolivia.html?scp=18&sq=tom%E1s%20munita&st=cse

TOMAS MUNITA EN NEW YORK TIME: CALCUTA




http://www.nytimes.com/imagepages/2007/10/22/world/22India_CA0.ready.html

TOMAS MUNITA EN NEW YORK TIME: AFGANISTAN




http://www.nytimes.com/2007/12/22/books/22harv.html?scp=5&sq=tom%E1s%20munita&st=cse
http://www.nytimes.com/2007/10/05/world/asia/05afghan.html?scp=11&sq=tom%E1s%20munita&st=cse

http://www.nytimes.com/imagepages/2007/10/04/world/05afghan2.ready.html

TOMAS MUNITA EN NEW YORK TIME: ECUADOR



http://www.nytimes.com/2008/05/12/world/americas/12manta.html?scp=3&sq=tom%E1s%20munita&st=cse

TOMAS MUNITA EN NEW YORK TIME: PAKISTAN



http://www.nytimes.com/imagepages/2007/11/18/world/18pakistan_CA0.ready.html

TOMAS MUNITA EN NEW YORK TIME: LA OROYA-PERU



La Oroya - Perú
http://www.nytimes.com/2009/06/25/world/americas/25peru.html?_r=1&ref=world


T.M: CUANDO LA FOTOGRAFÍA ES ARTE Y PERIODISMO


Un sitio Web español promotor de la pintura y fotografía señalaba “La fotografía puede ser una obra de arte como lo es la pintura, el dibujo o la escultura. La fotografía artística no tiene nada que ver con las innumerables fotografías que se hacen todos los días por miles de personas.

El fotógrafo utiliza la cámara, la luz y otros materiales como instrumentos artísticos, tal como el pintor utiliza el lienzo, las pinturas o los diferentes pinceles. El fotógrafo no solo elige una imagen, determina su composición, la luz, el color… si no que también puede alterar el resultado final de la fotografía utilizando diferentes químicos, técnicas de impresión o materiales. Como en cualquier otra forma de arte, la combinación o manipulación de estas herramientas y técnicas dependen del talento y de la habilidad del artista. La fotografía artística puede ser tan expresiva y personal como cualquier otra obra de arte”….

Tomás Munita es un fotógrafo chileno que hace arte. Por su profesión y fuerza de descubrimientos, a recorrido diversas partes del mundo, como el Medio Oriente, centro América y diversos países de la región. Guerras, conflictos bélicos, lugares de enorme sentido espiritual, paisajes únicos, rostros, miserias, alegrías, son algunos de sus obras, varias de las cuales se pueden acceder en Internet.

Recientemente, Tomás estuvo de visita en Perú, en diversas zonas de la Amazonía y la sierra. Algunos de sus trabajos ya fueron publicados por el diario New York Time, entre ellos el de la Oroya, una de las ciudades más contaminadas del mundo donde su población vive en grave riesgo a su integridad. También, estuvo de paso en varios puntos de la amazonía en medio de los paros indígenas.

Una de sus experiencias más extraordinarias de trabajo y registro ha sido por el Medio Oriente. Kabul, Varanasi, Kandahar, Shah Bazar, Heroin, Kashmir, son algunos de los puntos que Munita ha visitado y en algunos, vivido por un tiempo.

La Empresa de fotografía CANON publicaba en el 2008 en su sitio informativo “Estando de paso por Chile, el fotógrafo Tomás Munita Philippi… se enteró que dos de sus trabajos habían sido premiados en la 49 edición del concurso realizado por la fundación World Press Photo, los cuales no sólo lo llevarían a ser reconocido por los cerca de 4.500 fotógrafos participantes sino que también por profesionales de todo el mundo, apasionados de la fotografía y quienes asisten normalmente a estas exposiciones” Esto es parte de los reconocimientos internacionales que Tomás Munita tiene.


Munita también ha ganado un concurso organizado por la revista japonesa Days Japan; una revista de guerra y conflicto, con los nómades. También obtuvo el reconocimiento al "Fotógrafo Joven" del año, algo así como el premio revelación de la fotografía mundial, entregado por el Centro Internacional de Fotografía de Nueva York (ICP).
Según la misma fuente informativa, los inicios de Munita en la fotografía datan de los 17 años cuando se compró su primera cámara y aprendió a revelar en el laboratorio del colegio. Además, siempre veía libros y revistas de fotografía que estaban en su casa. Posteriormente estudió durante cuatro años fotografía en el Instituto Profesional Arcos.

Por esa época, viajaba dentro y fuera de Chile. Iba a Perú, Ecuador y Bolivia. En este último país encontró el tema ideal para su tesis: “Potosí, una ciudad minera boliviana con un pasado impresionante” y quizás el primer acercamiento a una cultura, tema que después le apasionaría.

Tomás Munita a trabajado para la Agencia Internacional AP, para, como ya se ha dicho, el New York Time. También el herald tribune, entre otros diarios, revistas, agencias y periódicos. Vivió como corresponsal en Panamá, luego Afganistán y consiguiente Pakistán y la India.

Tomás Munita, fotógrafo del arte, del periodismo, nos permite compartir con los lectores parte de su excepcional trabajo y que él explica en la reproducción de esta entrevista que hicere hace algún tiempo a Canon con relación a sus obras, donde señala: “A mis fotos trato de darles fuerte contenido humano, poner atención a detalles y a la luz, que juega un rol muy importante en mi fotografía. Espero que mi trabajo sea sensible y sencillo, que a todos pueda decir algo, que no esté dirigido a fotógrafos o editores si no a la gente común, de manera tal que despierte emociones. Mi compromiso es ser un puente que acerque y comprometa a las personas con lo que se está fotografiando, hacer sentir al lector la magnitud de la tragedia, por ejemplo”

TOMAS MUNITA: ¿CÓMO LLEGÓ A LA FOTOGRAFÍA? 3ª PARTE



Imágenes Tristes....

Tomás Munita fue seleccionado para participar en la muestra "Resiliencia: visiones de la fotografía latinoamericana actual", montada por PhotoEspaña en Madrid, entre junio y septiembre, por un reportaje de las islas guaneras de Perú, donde cientos de obreros trabajan 24 días al mes raspando, tamizando y filtrando el guano que depositan las aves sobre las rocas.

P
ara el primer trabajo que realizó para el Gobierno de Chile. Partió a Mozambique, en África, para recorrer las regiones de Maputo y Beira, en un viaje organizado por Unitaid, agencia global en la que Chile participa junto a 35 países que se unieron para combatir la malaria, la tuberculosis y el sida en ese continente.

La realidad de los contagiados con VIH que vio en Mozambique fue abismante. Se calcula que el 16 por ciento del país es portador, aunque las cifras podrían superar el 20 por ciento. "Si bien era una historia que debía ser contada con optimismo, porque se trata de una mejora, mis fotos no podían ser más tristes: niños con sida, huérfanos, gente muriendo en hospitales, pobreza, prostitutas desesperadas, un país que colapsa en su totalidad".

"Aunque suene raro, es un privilegio ser testigo de los dramas y las grandes desigualdades de nuestro tiempo. Uno tiene la responsabilidad de sensibilizar al espectador al otro lado del mundo, hacer entender que nuestras acciones tienen significado, como en este caso en que, sin saberlo, los chilenos estamos entregando medicina a personas que de lo contrario morirían".

Para Munita, la función de la fotografía es dar a conocer aquello que, por las distancias o por desconocimiento, pasa inadvertido. "Hoy más que nunca necesitamos saber qué les estamos haciendo al mundo. Podemos leer en las noticias casi insensiblemente cifras de gente sufriendo y de muertos y hablar de enemigos, pero es otra cosa cuando vemos lo que hay dentro de sus ojos. La fotografía tiene que ser un puente que una a las personas".